14 diciembre 2005

El Víbora, comic underground español.


Uno de los comics españoles que se incluyó en la corriente underground fue "El Víbora". Su primera publicación fue en 1979, cuando ya se había promulgado la Constitución Española (diciembre de 1978) por lo que la Ley de Prensa de 1968, también llamada “ley Fraga”, dejó de tener vigencia y con ella la censura previa. Ello supuso un decisivo ensanchamiento de los espacios de libertad, que evidentemente repercutía, al menos en teoría, en la posibilidad de escribir, dibujar y publicar todo sobre casi todos los temas.
La aparición de la revista de cómics El Víbora demostró nuevamente —tras casi medio siglo de minusvalía e infantilización— que la historieta es un medio de comunicación tan válido como la literatura, el periodismo o el cine. Y significó por fin la normalidad editorial al hacer posible definitivamente retomar el cómic como un medio dirigido a un público lector sin etiquetas. También El Víbora hizo algo igualmente importante al canalizar el trabajo de tantos dibujantes como alojó en sus páginas, dibujantes que por fin pudieron profesionalizarse y encontrar en España un soporte válido para sus historietas. Editado por José María Berenguer , venía a coronar el ejercicio editorial de sus predecesoras llevándolo un poco más lejos al constituirse como la revista “oficial” española del cómic underground, desde una empresa creada expresamente para publicar este género con la voluntad de permanecer en el mercado, lejos de la edición diletante y a veces oportunista que otros habían practicado antes comercializando la “moda” de lo underground. Ahora por fin había una editorial —que tomó el nombre de La Cúpula por referencia de Berenguer a su propia casa, con forma de cúpula, construida por él mismo en La Floresta, Barcelona— que se planteaba editar, y editaría, con total normalidad las historietas de los autores españoles y de muchos de los autores clave del underground internacional, con una manifiesta posición antisistema, pero siempre desde la pretensión de lograr una publicación cuidada, regular, establecida y comercial.
Tras el éxito de El Víbora, Berenguer edita álbumes que recogen las historietas ya publicadas en la revista, edita libros dedicados a clásicos del cómic underground norteamericano, investiga la posibilidad de renovar viejas ideas y formatos (como la Colección Onliyú), pone en marcha nuevas colecciones periódicas con material inédito (por ejemplo Historias Completas de El Víbora), intenta duplicar el éxito de la revista creando otra con el título Makoki, contacta con Europa... Además, Berenguer y La Cúpula exploran por primera vez desde una perspectiva moderna y adulta el universo del manga, antes de que se produzca el pretendido primer boom del manga con Dragon Ball.

1 comentario:

Javi dijo...

Que penica que lo cerraran hace poco, ya que se quedó en bancarrota creo.